No es nada raro sentirse triste o desanimado después del diagnóstico de una enfermedad neurológica como la Esclerosis Múltiple, Enfermedad de Párkinson, Epilepsia, Enfermedades Neurodegenerativas… o por sufrir daño cerebral adquirido tras un accidente cerebrovascular o un traumatismo craneoencefálico. En estos casos, es posible que se enfrente a nuevos límites sobre lo que puede hacer respecto a lo que venía haciendo previamente y que se sienta estresado por las posibilidades de rehabilitación de las funciones afectadas en su vida diaria y por su futuro. Sin duda, en muchos casos es muy difícil adaptarse a esta nueva realidad y hacer frente a los cambios, al tratamiento médico y al tratamiento neurorrehabilitador que conlleva un diagnóstico neurológico. Algunas de las actividades englobadas en las áreas más importantes de nuestras vidas (laboral, social y familiar) pueden resultar más difíciles de llevar a cabo e incluso podemos encontrarnos con la imposibilidad de realizarlas, por lo que, al diagnóstico, hay que sumar estas restricciones añadidas.

En estos casos, lo normal es tener sentimientos temporales de tristeza y que generamos una resistencia a aquello que nos está pasando, de forma especial a los cambios en nuestra apariencia, a los problemas cognitivos que aparecen y de forma más específica a los relacionados con nuestra actividad física. Si estos y otros síntomas durasen más de un par de semanas, es posible que se generen síntomas depresivos que puedan derivar en un problema de salud mental. La depresión afecta a la capacidad para buscar nuevas vías para seguir con su vida diaria y disfrutar de la familia, los amigos y los momentos de esparcimiento. Se trata de otra situación añadida a la neurológica, que reduce todo a la enfermedad, de forma concreta la centra en sus limitaciones físicas y funcionales anulándola como persona porque los efectos de la depresión en la salud van más allá del estado de ánimo. A modo de resumen podemos encontrar:

  • Sentimiento constante de tristeza, ansiedad o de vacío
  • Sentirse desesperanzado/a o pesimista
  • Sentirse irritable o inquieto
  • Sentir frustración porque ya no hace las cosas igual que antes
  • Tener sentimientos de culpa, falta de autoestima e impotencia
  • Perder interés o placer en los pasatiempos y las actividades
  • Tener menos energía, más fatiga o sentir que se mueve o habla más lentamente
  • Tener pensamientos sobre la muerte, el suicidio o desear morirse
  • Tener dificultad para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones
  • Tener problemas para dormir (despertarse muy temprano o dormir demasiado)
  • Tener cambios en el apetito o el peso

También cabe tener en cuenta que algunos factores de riesgo de la depresión están directamente relacionados con tener una enfermedad neurológica. Por ejemplo, los accidentes cerebrovasculares o la Enfermedad de Párkinson provocan cambios en el cerebro y en algunos casos, estos cambios pueden desempeñar una función directa en la depresión. De hecho, hay investigaciones que sugieren que las personas que tienen depresión junto con una enfermedad neurológica tienden a tener síntomas más graves de ambas enfermedades debido a que tienen más dificultades para adaptarse a su problema de salud que aquellas personas que no tienen depresión conjuntamente con otra enfermedad médica. Los síntomas de ansiedad y depresión, si no son tratados, pueden continuar incluso si mejora la salud física. Por ello, un enfoque de atención multidisciplinar que incluya atención de la salud física y mental, es el recomendado tras un diagnóstico de enfermedad neurológica. Diversas investigaciones han demostrado que la atención multidisciplinar donde intervengan de forma conjunta y coordinada distintos profesionales de la salud especializados en neurorrehabilitación; médico rehabilitador, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y psicólogos, es el tipo de tratamiento más eficaz y eficiente tras el diagnóstico de las enfermedades neurológicas.

En el centro CIEN, contamos con un equipo multidisciplinar para la atención a personas diagnosticadas con una enfermedad neurológica y tratamos de forma individualizada cada caso para evaluar si el estrés, la ansiedad y la depresión están reduciendo a la persona a su enfermedad. Si este es el caso, desde el departamento de psicología y neuropsicología ofrecemos una atención psicológica transdiagnóstica basada en la evidencia como parte de la atención sanitaria especializada multidisciplinar.  

Departamento de psicología y neuropsicología del Centro Integral de Enfermedades Neurológicas de la Asociación Española de Esclerosis Múltiple de Albacete.

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