Últimamente los estudios demuestran que tener una rutina de ejercicios diarios, supone una mejora a largo plazo de la tolerancia a la fatiga, sin embargo, muchas veces los síntomas repentinos de la EM, se interponen en la adquisición de estas rutinas.

Es importante tener en cuenta que el mantenimiento de lo conseguido en rehabilitación, depende estrechamente de la rutina diaria de ejercicios de cada persona con o sin ayuda.

Facilitamos una serie de técnicas para realizar ejercicio y conservar la energía durante la actividad.

Las recomendaciones generales para el ejercicio en la Esclerosis Múltiple incluyen:

  1. Si se busca adquirir una rutina diaria, se debe empezar poco a poco, es decir, realizar sesiones de menos tiempo, y de menor intensidad, para posteriormente ir aumentando cada semana de forma gradual la intensidad y los minutos.
  2. Se debe hacer el ejercicio de una manera regular, es decir, debe estar incorporando en nuestra rutina semanal. Tres veces a la semana sería suficiente, sin embargo, hay personas que prefieren realizar los ejercicios más repartidos y a diario, trabajando así todos los días objetivos diferentes.
  3. Los ejercicios deben ser adecuados a las capacidades, por ejemplo, si tenemos dificultad para caminar, se puede usar una bicicleta fija.
  4. Asentar la rutina en un momento del día donde nuestros niveles de energía sean idóneos.
  5. Mantener una temperatura adecuada en el espacio de ejercicios.
  6. Realizar la rutina acompañados, nos puede motivar más, y si es necesario, el acompañante siempre puede echar una mano.

En muchas ocasiones las personas con Esclerosis Múltiple tienen una “cantidad de energía diaria” limitada, por lo que recomendamos lo siguiente:

  1. Priorizar las tareas diarias, y organizarlas previamente de manera que si se pueden dividir en periodos más cortos lo hagamos.
  2. Tomar pequeños descansos, en momentos estratégicos.
  3. Determinadas ayudas técnicas u objetos facilitan el exceso en el desgaste de la energía, por ejemplo, sentarse para trocear comida mientras se cocina, usar bastones para la marcha, etc. Cambiar la organización del hogar o zonas de trabajo para reducir el costo energético.
  4. La ropa y estancias, necesarias para cada tipo de ocupación, deben facilitar la refrigeración adecuada, es decir, evitar zonas y ropa que aumenten la temperatura y nos hagan sentir acalorados.
  5. Usar técnicas de relajación.
  6. Optimizar el sueño nocturno.

 

Referencia

Multiple sclerosis international federation  (2010), MS in focus . La Fatiga y la EM.

Departamento de Terapia Ocupacional del Centro Integral de Enfermedades Neurológicas de la Asociación de Esclerosis Múltiple

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